“Siderca deberá reflejar todas las transformaciones que se están dando en el mundo petrolero”

Entrevista con Javier Martínez Álvarez, director general para el Cono Sur de la empresa del grupo Techint

Aunque el futuro de la economía mundial está en un callejón oscuro, el máximo responsable de Tenaris en el país asegura que la demanda de tubos para la industria petrolera goza de buena salud. La empresa, líder en su rubro a nivel planetario, apunta a sofisticar cada vez más su oferta y hacer productos ‘boutique’ para atender las nuevas exigencias del mercado.

A pesar de las dudas que persisten sobre la solidez de las principales economías del mundo –con el dólar y el consumo interno de EE.UU. perdiendo terreno en lo que va de 2011 y los países periféricos de la Eurozona con siderales deudas públicas–, Javier Martínez Álvarez, director general para el Cono Sur de Tenaris, la mayor fabricante de tubos sin costura para la industria petrolera del planeta, no avizora una reducción de la demanda mundial de crudo en lo inmediato. Es más, a partir de la solidez del precio internacional del barril –el Brent ronda los 100 dólares– y de algunos mercados específicos, como en el caso del gas no convencional en Norteamérica, proyecta con “optimismo moderado” el corto y mediano plazo del sector petrolero.

“Hoy estamos con la planta al 80 ó 90% de su capacidad, un poco por debajo del pico productivo de 2008, antes de la caída de Lehman Brothers y del colapso financiero. En ese entonces se registraron bajas muy significativas en algunos mercados, en especial en el estadounidense, pero en la actualidad recuperamos los niveles”, precisó el ejecutivo, de profesión ingeniero industrial, en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas & Química, que lo entrevistó en las oficinas de Siderca ubicadas en Campana, donde se encuentra una de las principales plantas del grupo Techint a nivel mundial, con potencial para producir 900.000 toneladas anuales (Tn/año) de tubos de acero.

La exploración de yacimientos no convencionales de gas, tanto en tight sands (arenas compactas) como en formaciones shale (de rocas generadoras), motorizó la recuperación del mercado norteamericano tras la crisis de 2008.

“Se trata de una situación quizás atípica, ya que si bien la fortaleza de las economías líderes está bajo análisis, el mercado hidrocarburífero de EE.UU., donde nuestras ventas habían caído hasta un 50%, se recuperó de la mano del shale gas, que demanda enormes inversiones en tecnología e infraestructura”, indicó Martínez Álvarez, que hasta el año pasado estuvo a cargo de los negocios de Tenaris en la zona Andina.

El ejecutivo señaló que los desembolsos en Siderca llegarán a los u$s 50 millones para 2011. La mayor parte se destinará a la producción de productos premium –orientados fundamentalmente al mercado de gas no convencional–, así como también a proyectos medioambientales y al segmento de Investigación y Desarrollo (I&D). El gerente de Tenaris destacó el potencial de los campos de shale gas en la Argentina.

“Los proyectos de ese tipo (que en el país están impulsando algunas petroleras, como la norteamericana Apache) llegaron para quedarse. Representan una excelente oportunidad para la Argentina, que apoya su matriz energética en el gas”, se ilusionó el ejecutivo. Y agregó: “Los campos no convencionales podrían contribuir a fortalecer al sector gasífero, donde somos netos importadores porque hay un déficit de la producción”, completó.

La complejidad geológica de esos yacimientos impulsó a Tenaris a optimizar cada vez más la tecnología aplicada en sus tubos modulares de acero. “Hoy estamos fabricando productos ‘boutique’; es decir, a la medida de los requerimientos técnicos de cada petrolera y de cada formación de hidrocarburos”, detalló Martínez Álvarez en el marco de la primera entrevista que realizó con un medio argentino especializado en energía.

La tendencia lleva a que, en los últimos tiempos, la compañía haya redireccionado su enfoque hacia las soluciones premium. “Lo que viene es más especialización; más tecnología aplicada a cada producto –pronosticó el ejecutivo–. Por el propio peso específico de Siderca, que es la planta insignia de Techint en el mundo, aspiramos a que la empresa lidere ese proceso a nivel global”, resaltó.

¿Cómo se comportará, a su entender, el mercado petrolero frente a la crisis de la economía mundial? 

Siderca destina un importante porcentaje de su producción al mercado de exportación: cerca de un 75% de las ventas. Frente a este contexto, estamos observando una situación un tanto atípica, ya que si bien existe incertidumbre frente a los alcances de la crisis estamos viendo que continúa una recuperación de la demanda de nuestros productos. Hoy en día, los precios del petróleo son saludables para el mundo de la energía y para nuestro negocio. La cotización del Brent ronda los 100 dólares por barril, que favorece el desarrollo de la industria petrolera, en tanto que el valor del gas, aunque no está en los niveles del crudo, permite proyectar un crecimiento de la demanda (de tubos de acero) a mediano plazo. Aun así, debido a la precariedad de algunos países de Europa entendemos que el crecimiento del mercado puede no ser del todo sólido.

¿Cuál es el potencial del mercado de los campos de gas no convencional en la Argentina?

El player más relevante del mercado local es Apache, y ahora están ingresando nuevas petroleras, como ExxonMobil. YPF también está mirando el negocio. Los pozos perforados por Apache en campos de tight y shale gas utilizaron soluciones tubulares provistas por Tenaris, que tiene una amplia experiencia en el mercado de EE.UU. Sin embargo, la explotación de yacimientos de shale gas requiere de una curva de aprendizaje para desarrollar la tecnología (en especial la utilizada para colocar de pozos horizontales multi-fracturados) y la infraestructura para producir campos que antes eran anti-económicos. También lleva tiempo asegurarse la disponibilidad de equipos para perforar pozos de este tipo, que demandan tecnología hoy prácticamente inexistente en la Argentina.

¿Qué características tienen los tubos de acero sin costura utilizados en los campos no convencionales?

Son tubos especiales, dado que, por lo general, el shale gas está asociado a pozos direccionales y a condiciones de estabilidad, temperatura y presión atípicas. Es más, cada cuenca tiene sus propias particularidades, y por eso Tenaris provee productos premium para atender los requerimientos de cada formación. En ese sentido, hemos desarrollado soluciones muy sofisticadas para las condiciones de perforación más exigentes. En forma reciente, incluso, presentamos tubos especiales para utilizar en campos de rocas muy duras, denominadas XP, que tienen atributos superiores a las rocas API. Todas estas experiencias que estamos ofreciendo en el mercado norteamericano están disponibles en el país, que parecería tener un potencial de shale gas tan atractivo como el de EE.UU.

¿Preocupa la pérdida de competitividad por el encarecimiento de los costos?

Nos gustaría que hubiese más tranquilidad en materia de costos, porque en los últimos cinco años el hierro, la energía, el gas y la mano de obra se han encarecido entre un 100 y un 150% en dólares. Sin embargo, los precios no han acompañado esa tendencia (están muy por debajo) a raíz de lo competitivo que está el mercado y debido a la distorsión que genera la competencia desleal de China, que recurre al dumping y a los subsidios de las exportaciones.

Frente a ese contexto, la disponibilidad de energía, fundamentalmente de gas, tiene un impacto negativo en la inversión y complica el escenario de la competitividad a mediano plazo.

¿Cuáles son los próximos objetivos en la agenda de Tenaris a nivel regional?

Por ser líder del mercado, la empresa debe ir proyectando cómo mutará el mercado los próximos cinco o 10 años. En esa dirección, apuntamos a que Siderca, que es la planta insignia de la compañía, refleje todas las transformaciones del proceso productivo que estamos viendo y avizorando para el futuro. Aspiramos a que sea la planta de procesos del grupo líder en el mundo, lo cual requiere un trabajo interno significativo para readecuar la estructura industrial según los desafíos que vayan surgiendo.

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