Para dotar de mayor sustentabilidad a la industria plástica

Reclaman una Ley de Presupuestos Mínimos para la Gestión de Envases y RSU

La CAIP cree necesario mejorar el marco legal para prevenir y minimizar el impacto ambiental de los envases. Según su gerente, Sergio Hilbretch, debe adoptarse la figura de “responsabilidad extendida del productor” y rechazarse la de “percepción anticipada”.

Para tomar dimensión de la importancia estratégica de la industria transformadora plástica a nivel nacional, hay que considerar que abarca a unos 2.800 establecimientos, ocupa a casi 55.000 trabajadores y está conformada en un 95% por Pymes. De acuerdo con Sergio Hilbretch, gerente de la Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP), a eso debe sumarse que la actividad representa alrededor de un 1,5% del Producto Bruto Industrial (PBI) y más de un 10% del PBI industrial. “Somos una industria de industrias. Proveemos a la construcción, al agro, al sector automotriz, al rubro eléctrico y electrónico, y a los supermercados, entre otros ámbitos. Y venimos de concretar inversiones en bienes de capital por u$s 1.115 millones entre 2012 y 2016”, cuantificó el especialista en el marco de la 6º Jornada Comercial 2017 del Instituto Petroquímico Argentino (IPA). Según sus palabras, ya es hora de atender un requerimiento del segmento y sentar las bases para una Ley de Presupuestos Mínimos para la Gestión de Envases y Residuos Sólidos Urbanos (RSU). “Apuntamos a prevenir y minimizar el impacto que ocasionan sobre el medio ambiente los envases y residuos de envases postconsumo, además de reducir la disposición final en rellenos sanitarios, priorizando la reutilización, el reciclado y otras formas de valorización”, enumeró. En primer término, expresó, debe precisarse qué se entiende por envases. “Me refiero a aquellos que se utilizan para conservar, proteger, manipular, transportar, distribuir o presentar la mercadería en cualquier estado y fase de su cadena comercial. Sean primarios, secundarios o colectivos, e incluyendo a los descartables y a las bolsas empleadas para su traslado”, definió. En cuanto al concepto de productor, detalló que alude al importador, fabricante, envasador, distribuidor y comerciantes de productos envasados. “En ese sentido, nos interesa destacar la importancia de su responsabilidad extendida. La Ley debería aplicarse e interpretarse a la luz de este principio, responsabilizando al productor por la gestión integral y disposición final del envase”, apuntó.
Amplio apoyo A decir de Hilbretch, todo envasador debería identificar, rotular y o etiquetar sus envases a fin de garantizar la correcta información al consumidor dentro del sistema de gestión adoptado. “Es clave fomentar una articulación público-privada en el proceso de toma de decisiones en los sistemas integrales de gestión para asegurar la sustentabilidad del sistema y revalidar el compromiso de la industria”, aseguró. El que pone el producto por primera vez en el mercado, puntualizó, es el que paga. “Se debe financiar mediante el aporte por los envasadores de una cantidad dineraria por cada producto envasado puesto por primera vez en el mercado en función de los diferentes tipos de envases y o materiales que los componen,
y acordada por las entidades que participen en la gestión del sistema”, sostuvo. Para completar, manifestó su rechazo a la figura de “percepción anticipada” que torna impracticable la gestión. “Este modelo de financiación está apoyado por un amplio número de entidades sectoriales locales, tales como la CAIP,

Hilbretch // “Esta Ley de Presupuestos Mínimos debería aplicarse e interpretarse a la luz de un principio que responsabilice al productor por la gestión integral y disposición final del envase”

la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP) de la Argentina, la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), la Cámara Argentina de la Industria de Reciclados Plásticos (CAIRPlas), la Cámara Argentina de Fabricantes de Cartón Corrugado (CAFCCo), la Cámara Argentina
del Acero, la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines (FAIGA) y la Cámara Argentina de la Industria del Aluminio y Metales Afines (CAIAMA)”, concluyó.
En defensa del sector
Fundada en 1948, La CAIP es la entidad institucional empresaria que representa a la industria transformadora plástica argentina. La organización, que agrupa a unas 1.400 firmas, participa activamente en distintos niveles de conducción de la Unión Industrial Argentina (UIA) e integra –junto con sus pares regionales– la Asociación Latinoamericana de la Industria Plástica (ALIPLAST). Además de fomentar el progreso del segmento, la CAIP apunta básicamente a reunir, relacionar y vincular entre sí a sus empresarios; a representar y defender sus derechos; a gestionar disposiciones o medidas que tiendan a preservar sus intereses; a resolver diligentemente problemas que afecten a los asociados, y a establecer vínculos empresario-laborales beneficiosos, entre otros objetivos. ©

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