Para los petroleros, la tensión en África y en Medio Oriente beneficiará a Latinoamérica

Una de las principales conclusiones de la Conferencia Regional ARPEL 2011

Según diversos expertos, la inestabilidad geopolítica que hoy afecta a varios países productores de hidrocarburos orientará buena parte del flujo mundial de inversiones hacia la región. De ese modo, Latinoamérica consolidará a escala planetaria su creciente protagonismo en el sector.

Los conflictos sociales y políticos que se suscitan en África y en Medio Oriente podrían beneficiar en forma decisiva a la industria hidrocarburífera regional. “La tensión en varios países productores de petróleo y de gas natural representa nuevas oportunidades de crecimiento para el negocio en Latinoamérica. Después de todo, las empresas buscan siempre los ambientes más propicios para concretar sus negocios”, justificó Milton Costa Filho, presidente del Directorio de la Asociación Regional de Empresas de Petróleo y Gas Natural en Latinoamérica y el Caribe (ARPEL), en el marco de la última conferencia organizada por la entidad, que se realizó en marzo en Punta del Este (Uruguay).

“Hace un par de años, allá por abril de 2009, discutíamos los efectos de la crisis financiera global con sombrías perspectivas para el sector y vislumbrábamos la mayor caída en la producción de petróleo y gas natural desde los años ‘70 y ‘80. Por entonces, muchas compañías recortaban sus planes de inversión. La mayor preocupación pasaba por la contención de costos y el acceso a las fuentes de financiamiento. Hoy, la economía mundial regresó a la senda del crecimiento”, comparó el directivo.

Según sus palabras, Latinoamérica mostró una mejoría mucho más rápida que la esperada. “La demanda de materias primas y los precios están repuntando significativamente. Hay más flujos de inversión en la industria y las condiciones de los costos mejoraron mucho. De hecho, ya puede hablarse de un nuevo ciclo de bonanza petrolera, con algunos interrogantes acerca de las cotizaciones de los insumos, los gastos de mano de obra y una posible desnivelación de los valores del gas en relación con el crudo”, expresó.

Advirtió también sobre la inquietud que provocan las crecientes presiones en materia de seguridad y de cuidado ambiental. “Deben considerarse ciertos desafíos puntuales para la región, tales como la ascendente complejidad técnica para explotar fuentes de energía fósil no convencionales, la escasez de recursos humanos y las diferentes regulaciones que rigen en cada país”, afirmó.

Cooperación y capacitación

Según Randy Gossen, presidente del Consejo Mundial del Petróleo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé un crecimiento anual en la demanda de energía primaria en todo el mundo de un 1,2% hasta 2035. “Para acompañar esa suba se precisarán fuertes inversiones en innovación, infraestructura y desarrollo”, señaló durante el encuentro de ARPEL.

A su criterio, hoy se observan algunas positivas señales de recuperación en la economía global. “Por ende, los necesarios desembolsos son un objetivo viable más allá de los perjuicios vinculados con los conflictos en el norte de África y en Medio Oriente”, coincidió con Costa Filho.

Asimismo, remarcó que los desafíos que plantean las reservas hidrocarburíferas no convencionales que quedan por explotar en Venezuela, Canadá, Brasil, el Golfo de México, Siberia y el Círculo Polar Ártico son enormes, pero las potenciales recompensas también lo serán.

“El Consejo Mundial impulsa la cooperación tanto internacional como inter-empresarial para afrontar los retos que traerá aparejados el futuro de la industria de Oil & Gas a escala planetaria. Estamos trabajando firmemente para generar recursos humanos capacitados. Hay que preparar a los jóvenes para que estén a la vanguardia de las decisiones, ya que serán ellos quienes prontamente heredarán el mando de la industria”, añadió.

Un mundo turbulento

Por su parte, Roberto Kreimerman, ministro de Industria, Energía y Minería de Uruguay, calificó a la industria de Oil & Gas como “un mundo turbulento”. En su opinión, actualmente Latinoamérica juega un papel más preponderante que nunca en la economía global, en general, y dentro del sector, en particular.

“Tenemos los recursos energéticos y el capital humano para transitar ese sendero, pero necesitamos una mayor sinergia regional. Hay que promover una mayor integración de países y de empresas en el rubro a fin de fortalecer la competencia y el desarrollo en el subcontinente”, expuso.

Asimismo, consideró vital estimular la investigación y los avances tecnológicos, una mayor competitividad en las cadenas de valor y una superior excelencia operacional. “Está en juego el desarrollo económico, político y social de nuestros pueblos”, agregó.

Para Raúl Sendic, titular de la estatal uruguaya ANCAP, es imperioso que las empresas energéticas de la región mantengan sus niveles de inversión a pesar de sus dificultades. “La energía no puede convertirse en un freno para el crecimiento económico latinoamericano”, precisó.

A su criterio, el subcontinente supo manejar la crisis sin utilizar recetas o fórmulas mágicas, realidad que hoy no es igual en otras partes del mundo. “La expansión económica en China y en India sigue impulsando los precios de los commodities, lo cual benefició a nuestras naciones, grandes productoras de esos insumos. La crisis de los países árabes y el desastre en Japón seguramente afectarán los precios del crudo y del gas natural. Ante ese panorama, habrá que apostar fuertemente por la diversificación energética”, resumió.

Desde su óptica, debe gestarse una alianza entre las empresas y las academias que propicie la inversión constante en pos del conocimiento y el desarrollo de las capacidades. “El crecimiento económico regional requiere una mayor expansión energética, además de ampliaciones en términos de refinación, distribución y logística. Tenemos el deber de aumentar la calidad de nuestra oferta, fortalecer la integración en el bloque, intercambiar más ideas y experiencias y ejecutar nuevos proyectos. La energía debe ser uno de los puntales fundamentales de la cooperación latinoamericana”, sentenció.

En ese sentido, sostuvo que Uruguay, por caso, no puede darse el lujo de dejar de valorizar sus cuencas geológicas tanto a nivel on shore como a escala off shore, optimizar su capacidad refinadora y buscar posibilidades productivas en otros países. “Tenemos que jugar un papel logístico clave aprovechando nuestra posición estratégica en la región”, concluyó.

Compartir