Mediante el intercambio de información con los principales mercados

La Argentina se acerca a la Agencia Internacional de Energía con nuevos bríos

El país afianzó sus vínculos con la organización que reúne a los principales mercados consumidores de energía del planeta. Lo hizo mediante la firma de un memorándum de entendimiento para fortalecer la cooperación bilateral.

El Ministerio de Energía y Minería que conduce Juan José Aranguren estrechó lazos con la Agencia Internacional de Energía (AIE) que dirige el turco Fatih Birol. Ambos organismos rubricaron un memorándum de entendimiento para el bienio 2017-2018, orientado a promover la cooperación bilateral en materia energética.
El foco de este acuerdo, sellado en el marco de la reciente conferencia “Berlin Energy Transition Dialogue”, estará puesto en el intercambio de información estadística, la divulgación de estándares y metodologías para la recolección de datos, la capacitación de funcionarios y el fortalecimiento institucional, entre otras variables. “Estamos encantados de formalizar nuestra cooperación con una nación que por estos días está emprendiendo una impresionante reforma energética”, manifestó Birol durante la firma del convenio.
Para el director ejecutivo de la AIE, también debe destacarse que en 2018 la Argentina asumirá la Presidencia del G-20. “En otras palabras, prontamente elevará su perfil dentro la escena energética global”, resaltó. A decir de Aranguren, quien expuso las ventajas que ofrece el incipiente mercado local de las fuentes renovables ante empresarios y referentes internacionales del ámbito de la energía, corren tiempos de cambio para el segmento energético en el país. “Estamos trabajando fuertemente para transformar nuestra matriz”, sostuvo. Según el funcionario, un mayor nivel de cooperación con la AIE redundará en claros beneficios para la Argentina. “Se trata de un objetivo sumamente deseado por nuestra administración con miras a seguir mejorando nuestro sistema de estadísticas energéticas y a continuar con nuestro proceso de ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”, admitió.

El foco del acuerdo estará puesto en el intercambio de información estadística, la divulgación de estándares y metodologías para la recolección de datos, la capacitación de funcionarios y el fortalecimiento institucional.

Grandes consumidores

Creada por la OCDE en 1974, tras la crisis internacional del petróleo de 1973, la AIE es un organismo que busca coordinar las políticas energéticas de sus Estados miembros –las grandes potencias consumidoras de energía–, con la finalidad esencial de asegurar un suministro confiable, adquirible y limpio a sus respectivos habitantes. Si bien su objetivo inicial tenía que ver con garantizar el abastecimiento de petróleo, sobre todo en situaciones de emergencia, actualmente sus mayores preocupaciones también se vinculan con el desarrollo económico y la protección del medio ambiente. Sus intervenciones más importantes en el mercado energético mundial se dieron durante la Guerra del Golfo de 1991, luego de los daños ocasionados en Estados Unidos por el huracán Katrina en 2005 y ante la invasión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a Libia en 2011. La componen actualmente 29 naciones: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Turquía. En los últimos años, la AIE coqueteó con la posibilidad de incorporar a siete naciones “emergentes” (Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia y Sudáfrica), idea que hasta el momento no se materializó.

Birol
“Estamos encantados de formalizar nuestra cooperación con una nación que por estos días está emprendiendo una impresionante reforma energética y que prontamente elevará su perfil dentro de la escena global”

Economías centrales

Fundada en 1961, la OCDE agrupa a 35 países interesados en impulsar “políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo”. La organización, de la que forman parte casi todas las economías centrales, ofrece un foro donde los gobiernos puedan trabajar conjuntamente a fin de “compartir experiencias y buscar soluciones a los problemas comunes”. Trabaja, asimismo, “para entender qué es lo que conduce al cambio económico, social y ambiental”. La entidad también se ocupa de medir la productividad y los flujos globales del comercio e inversión, analizar y comparar datos para realizar pronósticos de tendencias, y fijar estándares internacionales dentro de un amplio rango de temas de políticas públicas, entre otras tareas. Con sede en París (Francia), sus actuales integrantes son Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chile, Corea del Sur, Dinamarca, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Fran-
cia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Israel, Italia, Japón, Letonia, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Turquía. Además, Rusia y Colombia se encuentran en proceso de
adhesión. Y Brasil, China, India, Indonesia y Sudáfrica figuran en la categoría de “colaboradores clave”.©

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