“Hoy las industrias minera y petrolera son más complementarias que nunca”

Entrevista con Favio Casarin, presidente de la Asociación de Profesionales de las Industrias del Petróleo y de la Minería Argentina

La creciente incorporación de profesionales petroleros en el ámbito minero y la realización de proyectos de litio y potasio que emplean información sísmica procedente del ámbito hidrocarburífero prueban, según Favio Casarin, que ambas actividades extractivas merecían contar con una asociación como la que él dirige.

De reciente conformación, la Asociación de Profesionales de las Industrias del Petróleo y de la Minería Argentina (APPMA) es una entidad constituida por especialistas y trabajadores de ambos sectores que no tiene precedentes en el país y que en estos momentos se encuentra tramitando su personería jurídica ante la Inspección General de Justicia (IGJ).

De acuerdo con su titular, Favio Casarin, surgió como consecuencia del interés de un grupo de personas que vienen desempeñándose en una y otra industria extractiva que tomaron cuenta de sus grandes similitudes. “Sucede que ambas tienen como objeto la exploración y explotación de recursos naturales no renovables para la producción energética. A eso se suma que hemos ingresado en una década clave para el país, signada por una gran demanda de energía y de minerales destinados al desarrollo industrial, por lo que creímos conveniente fundar una asociación como la actual”, explicó el directivo en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas & Química.

Asimismo, resaltó que -hoy más que nunca- una actividad está penetrando en el campo de la otra y viceversa. “Por ejemplo, hemos visto que para avanzar con la exploración del litio en el norte del país se está utilizando información sísmica petrolera. Lo mismo está pasando con el desarrollo del potasio en Mendoza, y con distintos yacimientos de minerales subterráneos”, aseguró.

A su criterio, también se evidencian movimientos recíprocos de recursos humanos, sobre todo en la industria minera, que está en auge e incorpora profesionales con experiencia petrolera. “Obviamente eso obedece a la semejanza en la preparación de estos trabajadores y al entrenamiento que poseen, en especial en tareas de campo y labores en yacimientos”, completó.

¿Cuáles son los principales objetivos de la APPMA?, preguntamos a Casarin.

Tenemos varias metas, pero básicamente podemos agruparlas en dos grupos principales. Uno se relaciona con la formación del profesional, dado que en estos días se observa un claro déficit en cuanto a la capacitación de postgrado o sobre-especialización. Por eso desde la asociación ya estamos brindando cursos de capacitación, realizando jornadas, auspiciando seminarios y promoviendo distintos tipos de eventos orientados a capacitar a la gente en lo que verdaderamente necesita y no atendiendo a lo que una empresa pueda requerir de manera puntual.

Tratamos de otorgar una capacitación integral, y vemos que no hay una oferta de esa índole en el país, por lo que venimos conversando y armando convenios con diversas universidades. Estamos poniendo el foco en el medio minero, que lo necesita más que el petrolero.

El otro gran objetivo pasa por el tema de la representación; es decir, la inserción del profesional en la sociedad. Queremos participar de los grandes debates petroleros y mineros, en las cuestiones nacionales, en los tratamientos legislativos y en los ámbitos provinciales.

Las asociaciones que existían hasta el momento de la creación de la APPMA no se ocupaban de estos asuntos. Privilegiaban un enfoque académico y no se centraban en la difusión y defensa profesional.

Vemos con frecuencia que cuando se tratan temas relacionados con el petróleo y la minería suele destacarse la presencia de representantes de otro tipo de agrupaciones (ecologistas, paisajísticas, comunidades aborígenes, etc.) y no de asociaciones de profesionales. Apuntamos a cambiar eso, porque creemos que los profesionales argentinos estamos formados para explicar o proponer qué puede hacerse en materia legislativa.

¿Cómo calificaría al presente de ambos sectores?

En la industria petrolera venimos de unos años de quietud, pero la tendencia está comenzando a revertirse. En buena hora, ya que existen varias señales de alerta de ‘amarillo’ tirando a ‘rojo’, por así decirlo. Me refiero a la caída en las reservas de petróleo y de gas natural, a la disminución de la actividad exploratoria, a los escasos descubrimientos de nuevos reservorios y de a la insuficiencia y la obsolescencia reinante en las instalaciones del downstream (refinerías, ductos, transporte, etc.), entre otros problemas.

La industria minera, en cambio, está experimentando un gran auge durante los últimos años. Las inversiones vienen creciendo exponencialmente, tendencia que hizo que hoy la Argentina esté ubicada entre los principales productores mundiales. Y eso que existen varios proyectos parados.

¿Cuáles son los mayores desafíos y oportunidades que avizora? 

En materia de hidrocarburos, el mayor reto sin dudas será el desarrollo de los llamados reservorios no convencionales, principalmente en lo que se refiere a shale gas y a tight gas. La tecnología actual permite la explotación de ese tipo de depósitos, que generan muchas expectativas en cuanto a la posibilidad de incrementar el horizonte de reservas. De hecho, en la Cuenca Neuquina ya se observan auspiciosos trabajos al respecto por parte de varias petroleras. Realmente se trata de un desafío interesantísimo.

Otro reto atractivo, aunque más riesgoso, será la exploración de las cuencas off shore. Es muy probable (al menos yo estoy convencido de ello) que puedan existir hidrocarburos en ellas, por lo que el Estado debería instar a la participación, los estudios y las inversiones en dichas áreas.

En la industria minera, en tanto, ante la incertidumbre de la economía mundial se vislumbra que el precio de los commodities seguirá en alza, por lo que los proyectos de explotación de oro, plata y cobre continuarán desarrollándose.

Asimismo, en poco tiempo más comenzarán a producir varias plantas de tratamiento de litio en el noroeste argentino (NOA), y existen varios emprendimientos exploratorios en marcha. Y no hay que dejar de lado al potasio, a las llamadas tierras raras, a los minerales nucleares y al carbón. En suma, los próximos años serán óptimos para la actividad.

Compartir