Guadagni: “Es la primera vez en la historia que la producción de petróleo y de gas cae durante una década”

Declaraciones del ex secretario de Energía

El ex funcionario advirtió que la oferta de petróleo y de gas cae, de forma conjunta, desde hace 90 meses seguidos. A su entender, para revertir esa situación hace falta no sólo mejorar los precios del mercado interno a fin de  incentivar la inversión sino también optimizar la calidad institucional del sector. Señaló que este año el déficit de la balanza comercial energética podría llegar a los u$s 3.000 millones.

El análisis estadístico de lo acontecido con la industria petrolera argentina en la última década arroja mucha tela para cortar. Es que, según señala Alieto Guadagni, “es la primera vez en la historia que la producción de crudo y de gas cae a lo largo de una década”.

Y la tendencia parece acentuarse en estos primeros meses de 2011, agregó el ex secretario de Energía del gobierno de Eduardo Duhalde. “En enero se extrajeron, en promedio, 94.200 metros cúbicos diarios (m³/día) de petróleo, casi un 5% menos que los 98.300 m³/día que se obtuvieron en el mismo mes del año pasado”, advirtió.

En rigor, la producción de crudo cayó en la década un 17%, mientras que la de gas de 2010 fue un 7% superior que la de 2000, aunque cayó por cuarto año consecutivo y hoy es un 8% inferior que la de 2005.

A su entender, para revertir el escenario negativo no sólo hace falta modificar el esquema de precios vigente en el mercado interno, muy desfasado del plano internacional y regional, sino también reformular la calidad institucional del sector petrolero.

“Es necesario implementar una política petrolera que genere credibilidad y transparencia y apunte a expandir la producción nacional. Para eso hay que desmontar el capitalismo de amigos a fin de atraer a actores dispuestos a asumir riesgos de inversión”, enfatizó Guadagni en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas & Química.

El ex funcionario puso el acento en la institucionalidad del sector. “Los dos principales entes reguladores de la industria energética, como son el Enre y el Enargas, están intervenidos y sus directores no fueron avalados por el Congreso, tal como marca la ley. Eso demuestra a las claras el nivel de institucionalidad y estabilidad jurídica existentes en el país”, cuestionó.

Peligro: importación

En materia de oportunidades, Guadagni indicó que “la plataforma del mar continental está sub-explorada y podría ofrecer reservas de hidrocarburos”. Sin embargo, señaló que “ningún actor serio va a estar interesado en invertir siendo Enarsa quien licita las áreas”. La empresa estatal de energía es la encargada de fomentar la exploración y producción de los bloques off shore. Hasta ahora impulsó unos pocos proyectos que aún no alcanzaron a despuntar.

Para Guadagni, hay que tomar real dimensión de la desinversión que sufrió el sector en los últimos años. “Siempre se habla de la descapitalización del segmento ganadero. Pero en ese caso los 8 millones de cabezas de ganado vacuno que se perdieron se pueden recuperar en tres o cuatro años con un riesgo menor. Con el petróleo es distinto. Si se mide en valor FOB, en los últimos años se perdieron recursos equivalentes a 400 millones de cabezas de ganado”, comparó Guadagni. “Y para recuperarlos hay que invertir grandes cantidades de dinero y afrontar un importante riesgo geológico con resultados inciertos”, completó.

Frente a ese escenario, que hoy por hoy lo encuentra en una posición escéptica, Guadagni afirma que, paulatinamente, se está produciendo un cambio de paradigma en el área energética. “De un tiempo en que la energía era exportada, barata y abundante, que está terminando ahora, vamos a pasar a otro donde la energía es cara, importada y escasa”, denunció el funcionario duhaldista, que el mes pasado presentó, junto a otros siete ex secretarios de Energía, un duro informe sobre la actualidad de la industria energética en la Argentina.

Un indicador del avance de ese cambio paradigmático es el crecimiento de las importaciones de insumos energéticos. En 2006, el saldo a favor de la balanza comercial energética fue de u$s 6.000 millones, la mitad del total del superávit comercial, que ese año fue de u$s 12.000 millones. “El año pasado el superávit ‘energético’ se redujo a u$s 1.400 millones y en 2011 el déficit de la balanza podría llegar a los u$s 3.000 millones por el aumento de la importación de LNG, de combustibles líquidos y de electricidad”, observó Guadagni.

Problemas estructurales

Guadagni sostuvo que la precariedad energética se apoya en un elemento estructural: la alta dependencia de los combustibles fósiles. En rigor, entre el gas natural (50%) y el petróleo generan un 88% de la energía primaria del país. Y la extracción de ambos recursos viene cayendo.

Por eso -enfatizó- se debe reducir la presencia del gas natural en la matriz. En los estándares mundiales la participación del fluido promedia un 25% de la energía primaria.

Las perspectivas a corto plazo tampoco son demasiado alentadoras, lamentó. Según los números que maneja, la perforación de pozos se redujo sensiblemente: hoy ronda los 50 por año, una centena menos de los necesarios.

“Los precios actuales del gas en el mercado interno (en promedio asciende a u$s 2,10, apenas una tercera parte de lo que cuesta traerlo desde Bolivia) no incentivan la búsqueda de nuevos recursos”, aseguró.

Otro de los ítems que se debe encarar es, a decir de Guadagni, la readecuación de los precios energéticos, tal como prevé la Revisión Integral de Tarifas (RTI) convenida con distribuidoras y transportistas, que se encuentra postergada desde febrero de este año. “No se puede seguir con este esquema de subsidios, que en la práctica subvenciona a los sectores con más ingresos y gasta elevados recursos que podrían invertirse en salud y educación”, formuló.

Según su visión, para recuperar la fortaleza del sector energético habría que invertir cerca de 6.000 millones de dólares por año. “El problema es que esos desembolsos no pueden recaer únicamente en manos del Estado, ya que es muy difícil que cuente con los recursos necesarios”, concluyó.

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