Diego Coatz, director ejecutivo de la UIA

“El gran desafío local es cómo generar dólares genuinos”

Frente a la cerrazón de los mercados internacionales, la Unión Industrial Argentina destaca la necesidad de aumentar la competitividad a nivel doméstico. Para su economista Diego Coatz, la expansión no debe limitarse a la obra pública o a la inversión social. En diálogo con Revista Petrquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.

Hoy las condiciones generales de la economía internacional son positivas. En los últimos años el contexto global se tornó más complejo y se desaceleró el crecimiento, pero en lo que va de 2017 se registra cierta recuperación. Así lo cree Diego Coatz, director ejecutivo y economista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA).

De todos modos, objetó, es cada vez más difícil agregar valor, exportar y ganar espacio en el comercio. “Es un mundo muy desafiante desde lo geo-económico. Y no parece que volvamos a los niveles pre-crisis en lo inmediato”, advirtió durante la 6º Jornada Comercial 2017 celebrada por el Instituto Petroquímico Argentino (IPA). Más allá de que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) experimentarán un repunte de alrededor de un 2% este año, sostuvo, los motores del comercio mundial seguirán siendo China e India, que se expandirán en cerca de un 7%. “Nuestro primer socio comercial, Brasil, presenta una caída sostenida desde fines de 2013, y su industria lleva un retroceso de un 19% acumulado. Esto nos impactó directamente”, expresó.

Coatz // “Tras la previsible caída de 2016 (por la situación brasileña y por el efecto de la salida del cepo cambiario y la revisión tarifaria), esta temporada exhibe un cierto repunte”

Para esta temporada, proyectó, se espera una recuperación, pero muy tenue. “Para que los brasileños vuelvan a los niveles de producción y consumo de 2013 habrá que esperar al menos un quinquenio”, anticipó. A su criterio, hay mucho margen para utilizar el financiamiento externo como una herramienta para afrontar el corto plazo. “En este escenario, el principal desafío local estriba en cómo generar dólares genuinos”, precisó.

Coatz // “La volatilidad macroeconómica impacta en nuestra industria más que en otros países. En los últimos meses se observan signos de mejora, aunque con bastante heterogeneidad”

En 2016, recordó, la Argentina experimentó un superávit comercial por u$s 2.124 millones, aunque con saldos negativos con los principales socios comerciales. “Este año se espera un déficit general de u$s 4.000 millones (sobre todo con China y Brasil)”, detalló. Desde 2012, sostuvo, la actividad económica nacional se encuentra en una meseta. “Tras la previsible caída de 2016 (por la situación brasileña y por el efecto de la salida del cepo cambiario y la revisión tarifaria), esta temporada exhibe un cierto repunte”, acotó.

Otros retos

De acuerdo con Coatz, la tasa de interés sigue siendo alta y la obra pública demoró bastante en reactivarse (sobre todo en infraestructura vial y cloacal). “Para lo que viene podemos aspirar a un crecimiento de un 3%”, adelantó.

Según sus palabras, la retracción de la actividad industrial fue mayor a la registrada en la actividad general. “La volatilidad macroeconómica impacta en nuestra industria más que en otros países. En los últimos meses se observan signos de mejora, aunque con bastante heterogeneidad: con mayores subas en la construcción y algunos nichos de consumo, y más problemas en el rubro textil y la metalmecánica”, distinguió. Será prioritario, resaltó, consolidar y mantener el crecimiento en 2018 y 2019. “Hay que salir de la expansión que se da sólo por vía de obra pública e inversión social en años electorales”, aventuró.

Para el experto es muy difícil romper la inercia inflacionaria. “No obstante, hay que ir bajando un poco la tasa de interés. Desde el incremento en abril, el Banco Central de la república Argentina (BCRA) no modificó la tasa de referencia. Sin embargo, la tasa de LEBAC se elevó sucesivamente desde entonces”, puntualizó. Por otro lado, remarcó, faltan incentivos para comprar maquinarias y ampliar la capacidad instalada. “La inflación viene desacelerándose tras el máximo de junio de 2016 y se espera que la tendencia continúe. Cerrará el año en torno a un 22% o un 23%”, estimó.

Un mercado caro

La Argentina es, a decir de Coatz, un mercado caro. “Para la industria, lo principal es controlar los costos y ampliar la competitividad sistémica. Hay cinco grandes aspectos que afectan esta variable: la infraestructura, la energía, los costos laborales, la presión tributaria y el financiamiento”, enumeró. Desde su óptica, hoy el país está por debajo del promedio regional en materia de transporte, logística y costos de exportación. “La clave será administrar la transición hacia un mercado más competitivo”, comentó.

Competir con salarios bajos no es una opción, argumentó, pero existe una alta brecha de productividad con las naciones desarrolladas. “Estamos atrapados en la franja de los salarios medios. Los países con mayores costos nos ganan por escala y productividad. Y los menos productivos, por pagar menores salarios”, comparó.

Asimismo, añadió, la presión tributaria es muy elevada. “En especial si se considera la que recae sobre el sector informal”, especificó. Finalmente, afirmó, será vital avanzar en materia de desburocratización y solucionar las dificultades crediticias para financiar la inversión. El año que viene será parecido a éste, con un crecimiento moderado y la inflación en baja. Si la reforma tributaria y la agenda laboral se profundizan, puede pensarse en un 2019 más optimista”, concluyó. ©

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