A través de la Corporación Financiera Internacional

El Banco Mundial quiere financiar proyectos petroquímicos en la región

La entidad confía en contribuir con el desarrollo sectorial en Latinoamérica mediante créditos que favorezcan la concreción de ampliaciones y la instalación de nuevas capacidades de producción de fertilizantes, químicos y combustibles.

Con sede en Washington DC y oficinas en un centenar de países, la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) es el brazo de inversión privada del Banco Mundial. A decir de Kremena Tenev, referente de Inversiones Fertilizantes y Químicos en la entidad, Latinoamérica ofrece interesantes oportunidades de desarrollo dentro del segmento. “Nuestro foco está puesto en los mercados emergentes. Somos la fuente multilateral de préstamos más grande para el mundo en vías de desarrollo. Llevamos invertidos u$s 55.000 millones”, precisó la directiva en el marco de la última cumbre sectorial LARTC.

En la industria de la refinación, en particular, IFC apuesta por proyectos ‘greenfield’, de expansión, de modernización y eficiencia energética, de reestructuración financiera y de cuidado ambiental y seguridad, entre otros. “Además de financiar iniciativas, podemos proporcionar soluciones integrales”, subrayó Tenev. De acuerdo con su compañero Kelly Johnson, el mundo ha crecido y se ha vuelto más rico desde el año 2000. “No es sorprendente que el consumo de crudo también se haya elevado y que haya dinamizado la demanda de productos petroquímicos”, expresó.

En los años 90, recordó, la capacidad de destilación abastecía sin problemas a la demanda, aunque el crecimiento se hacía lento. “Para 2000 se batieron récords de utilización de la capacidad instalada. No obstante, después de la crisis de 2008 volvimos a los niveles de principios de los 90”, resumió. En las últimas décadas, prosiguió, la mayor expansión de capacidad se dio en Medio Oriente y Asia. “Esto se verificó especialmente en China, que casi cuadruplicó su tamaño desde 1990 hasta hoy”, detalló.

Johnson // “La suba del precio internacional del petróleo impulsó los márgenes en los primeros años de 2000, la era dorada de la refinación. Tras la caída de 2008, éstos retornaron a un cierto equilibrio.
Hoy la volatilidad empezó a asentarse”

Lo que viene

Según Johnson, dentro de las refinerías se observa un gran aumento de la demanda de destilados y un incremento de la complejidad promedio de las instalaciones, lo que habla de millonarias inversiones en actualización durante los últimos 15 años. “La suba del precio internacional del petróleo impulsó los márgenes en los primeros años de 2000, la era dorada de la refinación. Tras la caída de 2008, éstos retornaron a un cierto equilibrio. Hoy la volatilidad empezó a asentarse”, sentenció. De cara al futuro, el experto anticipó que los valores del crudo crecerán moderadamente. “Se viene un barril cercano a los u$s 60. China –que es el gran motor del sector– tiene sus proyectos de ampliación en pausa, por lo que no debe esperarse un gran aumento de la capacidad global en los próximos años”, reveló.

Tenev // “El petroquímico es un sector prioritario para nosotros. Además de aportar capitales, podemos brindar orientación técnica y ambiental, ofrecer plazos extensos y ajustarnos a esquemas de repago flexibles”

La utilización promedio en las refinerías latinoamericanas, indicó, estaba en el 85% en comparación con el mercado mundial. “Desde entonces esa proporción bajó considerablemente hasta un 70%. De ser exportadora neta en los 90, la región es una neta importadora en la actualidad”, comentó. Según sus palabras, las empresas latinoamericanas emplean a más personas por barril producido que en otras partes del mundo. “El índice de complejidad de las plantas se elevó, pero sigue por debajo del valor medio global. Además, se ven menos alianzas estratégicas entre las compañías que en otras regiones”, completó.

Ejemplos exitosos

Ante el escenario descripto, la industria ofrece buenas perspectivas a escala regional, pero al mismo tiempo se auguran grandes desafíos. Al menos así lo considera Tenev.  “El petroquímico es un sector prioritario para nosotros. Sus proyectos suelen ser muy voluminosos y costosos. Además de aportar capitales, podemos brindar orientación técnica y ambiental en el segmento, ofrecer plazos extensos y ajustarnos a esquemas de repago flexibles”, enumeró.

En la industria de la refinación, IFC apuesta por proyectos ‘greenfield’, de expansión, de modernización y eficiencia energética, de reestructuración financiera y de cuidado ambiental y seguridad, entre otros.

En esa dirección, citó como ejemplo local la participación de IFC en la modernización y expansión de la refinería de Axion en Campana (Buenos Aires) durante el año pasado. “Proporcionamos u$s 400 millones para la realización de esa iniciativa”, cuantificó.En Rusia, agregó, la entidad otorgó un crédito corporativo para llevar adelante importantes mejoras ambientales y sociales. “Asimismo, hace menos de un mes suministramos u$s 100 millones para la actualización por motivos ambientales de la mayor refinería de Turquía”, expuso.©

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